TRILEROS EXTREMOS
En 1554 alguien describió la España profunda de manera que fácilmente pueda ser identificada incluso a día de hoy. El anónimo que escribió “la vida de Lazarillo de Tormes y sus fortunas y adversidades”, describe una sociedad plagada de explotadores y explotados; de expoliadores y expoliados; de humillaciones y humillados... de trileros por doquier.
Y eso es lo que hoy día, de la mano de las redes sociales fundamentalmente, tiene a este país a la gresca día sí y día también. Los pensamientos extremos enardecen las mentes más atribuladas y menos formadas culturalmente hablando. Existe hoy un universo de titulados con mucha menos cultura que antes (y es una pena).
El nacimiento de las izquierdas y las derechas tiene su base en la Revolución Francesa (1789/99). Unos apoyaban una revolución social: acabar con el abuso del poder, mejorar la calidad de vida de los pobres, etc. Los otros apoyaban a la monarquía, a la perpetuación del poder establecido, etc.
Aquello acabó con la caída del Antiguo Régimen, dando lugar posteriormente a la Revolución Industrial,etc. Hasta llegar a nuestros días. En los que derecha e izquierda tan sólo forman parte de una diferenciación ideológica que vive atrapada en las mismas estructuras sociales. La una y la otra viven a lomos del capitalismo. Y este vive feliz perpetuándose sin cambiar las estructuras que son las que, en realidad, deberíamos derribar. Tal y como la Revolución Francesa derribó los cimientos del Antiguo Régimen.
Y en este instante, en el que la política resulta tan jodidamente mediocre,los extremistas medran. Y lo hacen de la mano de una herramienta tan antigua como falaz: la mota castral. Una suerte de idea que puede ir variando a conveniencia en función (no de unos ideales políticos o sociales) de los intereses, casi siempre económicos, de esos extremistas.
Para ello utilizan otra herramienta de modulación social que funciona muy bien. Lanzar los eslóganes como el trailer de una película. Utilizan argumentos que son, casi siempre, lugares comunes: nos roban, se quedan con lo nuestro, nosotros primero... y eso va calando porque la mente olvida mucho más fácilmente una película vista que el Trailer de la misma. Por una razón simple, nuestro cerebro funciona de manera tal que, algo inconcluso despierta más interés que aquello que ya está visto o cerrado.
Y por eso la extrema derecha (fundamentalente ellos) maneja de manera tan hábil las RRSS. Y para luchar contra estos “no argumentos” tan solo tenemos dos herramientas válidas: el pensamiento crítico, o una utilización a la contra de las mismas herramientas. Aunque ello lleve a un abundamiento de la mediocridad social.


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