LO COMPLEJO DE RAZONAR


 

Vivimos un tiempo en el que ciertas ideologías se han instalado en nuestra sociedad y funcionan ya como “sentido común”. El poder económico ha sido capaz de llevar al pensamiento común ideas que, razonadas con cierta distancia, se alejan mucho del reflejo de las necesidades reales de las personas. Tenemos muchas más cosas de las necesarias porque “naturalmente” hay que poseerlas. Y no es cierto.


Se normalizan ideas extremas o radicales de una manera muy curiosa. Normalmente quien lanza tales ideas es consciente de que la consistencia de las mismas es precaria. Y asume que serán refutadas o enfrentadas, así que una vez lanzada la idea radical (por ejemplo: Todos los migrantes vienen a robarnos) se sientan a esperar que se produzca una reacción en contra. Y repliegan velas argumentando medias verdades (por ejemplo: No todos, pero si muchos). Con esto logran que ese segundo argumento vaya calando en quien no se apresta a razonar. La consecuencia social suele llegar de la mano de posturas políticas o sociales que se alejan de la democracia para acercarse al autoritarismo.


Cuando uno se pregunta, en serio, ¿Qué ideas defiendo como obvias?¿A quién benefician esas ideas? Puede acabar enfrentado a una situación incómoda. Cambiar las ideas en las que uno cree es muy complicado. Incluso cuando la verdad de los hechos se contrapone contra las ideas que defendemos. ¿Por qué? Pues porque la disonancia cognitiva es muy complicada de superar. Uno, normalmente actúa como sus ideas le han moldeado. Cuando la realidad distorsiona aquello en lo que creemos, no es nada fácil aceptarlo.


El poder es conocedor de que una sociedad es muy difícil de manipular cuando tiene tiempo para pensar y madurar las cosas. Cuando la reflexión se impone el poder pierde capacidad de manipulación. Y por ello acude a doctrinas de shock. Que causen un impacto evidente en la sociedad y así poder manipularla con máximos. Un ejemplo que podemos observar todos ha ocurrido cuando esta doctrina fue aplicada desde posiciones americanas tras la invasión de Ucrania. De pronto Rusia nos iba a atacar, etc. El resultado ha sido nefasto para Europa. Se cortaron lazos económicos (gasoductos) que permitían a muchos países de la UE tener una economía mejor; nos empujaron a la compra masiva de armas para usar contra un enemigo que no existe, etc. Y casa cierto tiempo vuelven a la carga con la búsqueda de enemigos. La tensión hace que la reflexión se aleje.


Alguien decía que es mucho más difícil demostrar a una sociedad que ha sido engañada, que el hecho de engañarla. Porque cuando esa sociedad asume como propias las ideas falsas; cuando actúa en base a un engaño… No resulta nada sencillo desandar el camino. Mirarse al espejo y reconocer que le han tomado el pelo.


Pensar siempre ha sido un acto revolucionario. En cualquier época de la Historia lo ha sido. Porque hacerlo va, casi siempre, en contra de los intereses de unos pocos, pero poderosos.


La inteligencia no garantiza en absoluto no se estúpido. Uno pude ser un estupendo programador informático y, a la vez, creen en gamusinos. La sabiduría radica en cuestionarse las cosas, incluso las propias ideas. Y sí, cansa, pero merece la pena. Defender una idea no va de encontrar argumentos que la consoliden; sino de abrir la puerta a que esa idea o teoría pueda ser falsa. Pueda ser probada.


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