DE ATEOS Y CREYENTES
Siempre ha habido personas creyentes y personas que no lo son. No importa la religión de la que se trate. Sucede, además, que unos y otros se sitúan en posiciones morales diferentes. También suele ocurrir con el ideario político. Hay excepciones, claro, pero mayoritariamente sucede así.
Aquellos que son creyentes tienden a creer en unos valores morales incuestionables, muchos de ellos anclados en un pensamiento conservador. Una manera de entender la sociedad que apenas se cuestiona la pirámide social y, por tanto, cree en la autoridad de esa forma, sin cuestionarla.
Los que se sitúan al otro lado parten de posicionamientos morales diferentes, en los que sí puede cuestionarse el statu quo. En los que las cadenas sociales preestablecidas por la presunta autoridad moral piramidal deben de romperse. Se trata de acercarse a la justicia social a la vez que se aleja de la caridad.
Son modos de entender la vida de una manera diferente. Y, dependiendo del punto de partida de cada uno, podremos sentirnos más o menos identificados con una manera u otra de pensar y ser. Y claro que hay personas religiosas de izquierdas e incluso ateos de derechas; pero ni en un caso ni en otro es lo habitual.
El problema de las posturas siempre es la inflexibilidad; el enrocamiento, la tozudez. Diferentes maneras de entender la vida pueden ser perfectamente complementarias en tanto en cuanto no sean impuestas por la fuerza. El derecho a ser, el derecho a tener, el derecho a decidir, etc; no son obligaciones. Los derechos no coartan ni subyugan. Si entendemos esto, vivir suele ser mucho más sencillo.



Comentarios
Publicar un comentario