VIDAS VACÍAS
La
vida mejor un 100% cuando nadie, o muy poca gente, sabe de ti. En un tiempo en
el que la gran mayoría vive observando a través de una pantalla la vida de los
demás. Atreviéndose a juzgar qué, cómo, o cuándo… sin profundizar más allá de
lo visto. Alejarse del foco permite redescubrir muchos placeres, que sin
haberse alejado nunca, teníamos arrumbados en el cuarto del olvido.
Todo
el mundo en redes crea una imagen, casi siempre irreal, de sí mismo. Muchas veces
para aparentar, otras para esconderse detrás de una pose, casi siempre vacía. Cuando
es el silencio, en realidad, el que protege mucho más que cualquier máscara.
Te
dicen cómo invertir, cómo vestirte, cómo actuar… cómo vivir. Y uno no debe de
seguir nunca los consejos de aquellas personas que no desean estar en el lugar
que tú has elegido. El ruido, casi siempre, evita que puedas escuchar los
sonidos que realmente importan.
Si
le das tiempo, todos acabarán mostrándose como son en realidad. Los filtros
sirven sólo para enmascarar las deficiencias que todos tenemos, pero nunca los
corrige. Ninguno de nosotros somos Benjamin Button, nuestra vida se muestra a
través del inexorable paso del tiempo en nuestro rostro. Y la belleza de lo
vivido transmite mucho más que una tersura fingida.
Vivir
la vida de los otros suele terminar en un pozo. Un oscuro lugar en el que
llegas a encontrarte con tus propias miserias más tarde o más temprano. La iniciativa
es el lenguaje de los libres. Arrancar sin un destino claro, aunque sea para
regresar a casa al cabo de una hora, te hará sentirte dueño de tu destino. Esperar…
tan solo abotarga las ilusiones.
La
vida, al menos la mía, siempre está llena de problemas. De desazón, de dolor…todo
ello conjugado con alegrías y gratas sorpresas. Siempre habrá cosas que uno
tenga que resolver y un amor que poder vivir. La paz interior no llega cuando
desaparecen los problemas, sino cuando aprendes a bailar entre ellos.
Los
que viven la vida de otros siempre tendrán vidas vacías. Un interior baldío de
esperanza. Aprender a disfrutar de la vida mientras las batallas en las que estás
inmerso se recrudecen forja un carácter en el que consigues aprender que la
felicidad tal vez no esté al final del trayecto, sino a lo largo del mismo.
Mientras vives.
La
belleza está a nuestro alrededor. Se encuentra en los pequeños detalles, en los
intangibles. A veces necesitamos cambiar nuestra percepción y no la realidad,
para ser conscientes de lo afortunados que podemos llegar a ser. No hay más
secreto para disfrutar de la felicidad que ser libre. La libertad traducida en
actuar y no ser un mero espectador.
Vivir
no solo es existir. Se trata de masticar la vida, también sus sinsabores, su
dolor… Lo importante, es antes.



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